Tecnología

Automatización vs. Calidad: Límites y equilibrios

Nicolás Seleme

10/6/2026

El objetivo de este newsletter es que lo saquemos de un versus y lo convirtamos en un y >> Automatización y calidad.

Todos queremos que las cosas pasen más rápido. Es la lógica del mercado hoy: si podés hacerlo en 10 minutos, ¿por qué tardar una hora? El problema es que, en esa carrera por la velocidad, muchas veces nos olvidamos de lo que sostiene todo el edificio: la calidad de lo que entregamos.

Llegar rápido está bueno, pero llegar bien es lo que mantiene vivo el negocio a largo plazo.

El "Efecto Klarna": Una lección de realidad

En 2024, el caso de Klarna dio la vuelta al mundo. El CEO anunció que una IA reemplazaba el trabajo de 700 agentes, ahorrando 40 millones de dólares. Parecía el futuro ideal para la rentabilidad (aunque claramente no para las personas).

Pero en 2026, la realidad pegó de frente. Lo que hoy llamamos el "Efecto Klarna" nos muestra que la IA es excelente para lo estándar, pero se queda corta cuando aparece la complejidad ética o la necesidad de una conexión emocional real. El resultado fue una caída estrepitosa en la satisfacción del cliente y una situación tan crítica que los ingenieros tuvieron que dejar de programar para ponerse a responder tickets de soporte. Hoy, están recontratando gente de nuevo.

Estructura de base: El secreto de la escala

Hace poco, en un taller de innovación con un cliente, surgió una idea que tecnológicamente es impecable: crear un asistente de IA que conecte las áreas de Marketing y Ventas.

Sin embargo, para llevarlo a cabo y que eso funcione bien, los procesos tienen que estar muy bien conectados y coordinados, acá es donde esta el verdadero trabajo. Esta empresa tiene muchísimas unidades de negocio, sistemas y reglamentaciones diferentes. Si esa fuente de conocimiento y ese proceso comercial no están alineados de antemano —con todas las opciones, desde la 1 hasta la N, bien claras— el asistente va a terminar prometiendo cosas que la empresa no puede cumplir.

La calidad se pone en juego cuando queremos expandir algo que todavía no tiene una base sólida y bien definida.

¿Dónde ponemos los límites?

Para que la automatización y la calidad caminen de la mano, hay ciertos límites que tenemos que respetar. No tiene sentido activar una automatización si:

  • Los procesos no están descritos: Si el "cómo se hace" solo está en la cabeza de alguien, la IA no tiene un mapa que seguir.
  • Las áreas están desconectadas: Si Marketing y Ventas no comparten la misma información, la IA solo va a generar más ruido entre ellos.
  • No simulamos fallos: Hay que entender qué pasa si la herramienta se equivoca, especialmente en temas legales o contractuales donde el error debe ser cero.
  • No hay tiempo de control: Todo sistema nuevo necesita un periodo de supervisión humana para entender si vamos por el camino correcto.
  • La estructura y las personas no están preparadas: No podés escalar si tu equipo no tiene el conocimiento para liderar la herramienta. Si los roles no están claros y las personas no se desarrollan para auditar y mejorar el sistema, la tecnología termina siendo una carga y no una solución.

Transformación con sentido

La idea no es dejar de automatizar, sino entender que la tecnología debe ser funcional al equipo. No se trata de romper puestos de trabajo, sino de transformar las tareas. Si usamos la IA para que nuestra gente deje de hacer lo repetitivo y empiece a usar su criterio y creatividad, la calidad del servicio sube sola.

Automatizar es una herramienta increíble, pero solo si primero nos tomamos el trabajo de ordenar nuestra estructura. La IA puede darnos mucha velocidad, pero el volante de la calidad lo seguimos teniendo nosotros.